Versión 2007

La versión del año 2007 del Encuentro Internacional sobre Barroco, ESTUVO dedicada al tema “LA FIESTA”. La vitalidad desbordante, característica de las fiestas barrocas del ámbito hispanoamericano y la variedad de expresiones que se daban cita en tales ocasiones, permitirá compartir nuevas y sugerentes perspectivas. La fiesta, se convierte en un proceso de acercamiento al estudio de una sociedad, en un marco de relaciones públicas, políticas y sociales, en el que se plasman un abanico de ideas y creencias a través de diversos lenguajes. La fiesta rompe el ritmo de lo cotidiano y ofrece al público una realidad transformada a partir de la articulación de diferentes formas de expresión, desde las más populares, marginales hasta los lenguajes artísticos más elaborados.

La fiesta no sólo genera espectáculos efímeros y circunstanciales, sino también procesos de transmisión y recreación de las culturas. La fiesta es una práctica social constante, en la que no existen diferencias de fondo de una época a otra o de una cultura a otra cultura. ¿Es la fiesta, como práctica social, una constante antropológica? ¿Se observan diferencias de fondo de una época a otra o entre diversas culturas? ¿La fiesta fue siempre un "espacio atemporal", lugar de encuentro de toda una sociedad? ¿Es una constante el gusto por lo maravilloso? ¿Hay en el barroco fiesta estrictamente civil, o la dimensión religiosa está presente en toda fiesta? Sería interminable señalar las preguntas que se han formulado los estudiosos en torno a la fiesta, y particularmente a la fiesta barroca.

En los últimos decenios (casi se podría decir en el último siglo) se han producido numerosos trabajos que hacen posible una progresiva comprensión de la fiesta a partir de muy variados enfoques. Por mencionar solamente algunos aspectos que han despertado el interés de los estudiosos, se ha abordado un abanico de temas que va desde los lenguajes y expresiones hasta el vestuario y decorado, desde los símbolos y las creencias hasta las relaciones de poder; se ha visto la fiesta barroca como lugar de encuentro de estilos altamente refinados con otros genuinamente populares; las teorías generales suelen, sin embargo, verse desbordadas ante la fiesta concreta y su ya mencionada vitalidad. Por ello no son pocos los autores que han preferido centrarse en fiestas cuyos detalles pueden reconstruirse gracias a testimonios, entre los que ocupan sitio de relieve las "relaciones" que se publicaban con frecuencia en los siglos XVI al XVIII.